Miércoles, 20 de Septiembre de 2017




LAS AMPOLLAS Y OTRAS DOLENCIAS TÍPICAS.

LAS AMPOLLAS, ¿POR QUÉ SALEN?

Las ampollas suelen aparecer principalmente por dos razones. Una de las razones es un roce continuo y prolongado entre el calzado, el calcetín y la piel. Otra de las razones es una excesiva humedad debida al sudor, el calor o la lluvia. En verano se produce la conjunción de estas dos razones por lo que es más probable la aparición de las ampollas.

CÓMO INTENTAR EVITAR SU APARICIÓN

Cuanto más acostumbrados estamos a caminar muchos kilómetros, menos frecuente es la aparición de las ampollas. Pero si no tenemos ese entrenamiento, es probable que en algún momento acaben saliendo. Podemos evitar que salgan más frecuentemente si seguimos algunos consejos:

ESTÁN A PUNTO DE FORMARSE

Si la ampolla es incipiente pero todavía no se ha formado, entonces se puede evitar que empeore colocando una gasa con esparadrapo, o aplicando vaselina, o con un parche tipo "Compeed". Hay gente a la que le van bien los estos parches y otras a las que no tanto. Es importante seguir las instrucciones para colocarlo bien y que no se despegue. A veces, el problema que tienen es que no es fácil que se mantengan bien pegados durante varios días y al final terminan pegados al calcetín.

CÓMO QUITARLAS

Si la ampolla ya está formada, lo mejor es pincharla y/o "coserla" para evitar que el líquido siga acumulándose y así, evitar que se haga más grande. En ningún caso se debe arrancar la piel de la ampolla. Está claro que lo más recomendable es acudir a un centro médico, pero no siempre hay uno en la localidad donde nos encontramos. Si lo vamos a hacer nosotros, esta "operación" no debe hacerse de cualquier manera. Hay que realizarla bien, para evitar que se vuelva a formar y sobretodo con las máximas medidas de higiene posibles para evitar que se pueda infectar.

Para "coser" la ampolla utilizaremos el siguiente material, que deberíamos llevar en nuestro botiquín: jeringuilla hipodérmica, aguja de coser (previamente desinfectada en casa), hilo de coser, betadine, mechero, gasa, esparadrapo o tiritas. Y si llevamos unos guantes de latex, mejor aun. Hay que realizarlo despues de la ducha, con el pie limpio y seco. En primer lugar, desinfectamos lo mejor posible las agujas calentándolas con el mechero. Antes de comenzar el camino, podemos poner la aguja en agua hirviendo para desinfectarla bien. Aplicamos betadine en la superficie de la ampolla y alrededores. Introducimos la jeringuilla en la ampolla con cuidado de no pincharnos en la piel bajo la ampolla. Succionamos el líquido del interior con la jeringuilla. Una vez extraido todo el líquido, sacamos la aguja y tiramos el líquido. Recogemos algo de betadine con la jeringuilla y la introducimos de nuevo por otro sitio de la superficie de la ampolla. Introducimos un poco de betadine en su interior, procurando que se extienda bien. Ésto puede escocer bastante. A continuación, enebramos un trozo de hilo en la aguja de coser. La introducimos por uno de los lados y la sacamos por el lado opuesto. Cortamos el hilo de forma que dejemos fuera de la ampolla un par de centímetros por cada lado. Repetimos esta operación en diferentes sitios, dependiendo del tamaño. Para finalizar, protegemos la ampolla con gasa y esparadrapo o con una tirita. La finalidad del hilo, es que vaya drenando el líquido que pueda seguir produciendose, evitando así que se cierre y se vuelva a formar la ampolla<. La piel de la ampolla no debe arrancarse. Con el paso de los días esta piel se va secando y terminará desprendiendose sola.

DURANTE LA ETAPA

Normalmente no nos damos cuenta de que se nos está producieno una ampolla. Otras veces, notamos un pequeño pinchazo, que es cuando la piel superficial se ha comenzado a separar. Si durante la etapa nos damos cuenta que nos está saliendo una, lo mejor que podemos hacer para evitar algo las molestias es intentar proteger la zona con un parche tipo "Compeed", o una tirita o gasa, o aplicando un poco de vaselina, si llevamos. En ningún caso intentar pincharla o coserla porque con el sudor es muy probable que se pueda infectar. Lo mejor es esperar a acabar la etapa y despues de la ducha. Dependiendo del lugar del pie donde se encuentre puede que no duela. Si está en un lugar especialmente sensible al pisar, pueden ser bastante dolorosas, sobretodo cuando se enfrían, al estar parados y descansar. Al retomar la marcha pueden ser muy dolorosas.

OTRAS DOLENCIAS FÍSICAS

Aparte de las ampollas, la dolencia más común en los peregrinos son las tendinitis tanto en la rodilla como en el tendón de Aquiles. La tendinitis es la inflamación de un tendón, debido a un exceso de ejercicio o a un ejercicio mal ejecutado. Es más frecuente por falta de entrenamiento. Para intentar evitar su aparición, es muy importante realizar estiramientos de las piernas después de la etapa. Si ya tenemos este tipo de lesión, deberíamos ir a un centro médico para que nos receten algún antiinflamatorio. Un tratamiento correcto supone reposo, cosa a la que los peregrinos no hacemos mucho caso.

En verano hay que tener mucho cuidado con el sol y el calor. Es importante aplicarse protector solar cada 2 o 3 horas en las zonas del cuerpo expuestas, para evitar las quemaduras solares. También es muy importante llevar la cabeza protegida con una gorra o sombrero e hidratarse bien, con el fin de evitar las insolaciones y golpes de calor. Esto es importante en todos los caminos, pero tiene especial importancia en aquellas zonas secas del interior de la península, por las que pasa la Vía de la Plata, el Camino Francés, el Camino de Madrid...




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